Monaco

Monaco

Original y rompedor juego de robos

Monaco es un juego de sigilo, infiltración y robo, pero con una personalidad muy marcada y una jugabilidad más relajada comparada con otros juegos similares. Es decir: el juego fomenta la planificación y el sigilo, pero no pasa nada si te descubren, y el enfrentamiento directo también puede ser una opción extrema. Lo más destacado de Monaco es su apartado audiovisual, muy diferente a lo que estamos acostumbrados hoy en día. Ver descripción completa

PROS

  • Un juego diferente
  • Control perfecto
  • Excelente y rompedor diseño gráfico

CONTRAS

  • Puede ser algo repetitivo
  • Multijugador caótico

Muy bueno
8

Monaco es un juego de sigilo, infiltración y robo, pero con una personalidad muy marcada y una jugabilidad más relajada comparada con otros juegos similares. Es decir: el juego fomenta la planificación y el sigilo, pero no pasa nada si te descubren, y el enfrentamiento directo también puede ser una opción extrema. Lo más destacado de Monaco es su apartado audiovisual, muy diferente a lo que estamos acostumbrados hoy en día.

Robos diferentes

Monaco es una historia de ladrones, una historia de la vieja escuela. El primer nivel trata de escapar de una prisión, cuatro ladrones especializados lo consiguen. A partir de ahí la historia se desarrolla de manera natural trasladándote a robos de bancos, huidas de hospitales, infiltraciones en embajadas, naufragios… todo muy interesante y divertido de jugar.

Al principio hay cuatro ladrones seleccionables al inicio de cada nivel. Cada uno tiene su propia habilidad única, por ejemplo está el que puede ver a los enemigos de lejos, el que abre cerraduras más rápido, el matón que puede dejar inconscientes a los guardas, etc. La historia integra nivel tras nivel más personajes, cada cual más diferente que el anterior y siempre con habilidades especiales.

Todos los niveles se juegan igual. Ya sea un banco, embajada, barco u hospital, la fase empieza desde fuera del edificio. Tu objetivo es entrar, superar las diferentes plantas, alcanzar tu objetivo (que puede ser un objeto a robar o un personaje), regresar sobre tus pasos hasta la salida y huir.

Lo mejor de Monaco es cómo transcurre todo. Los niveles son más o menos abiertos, las posibilidades de infiltración bastante numerosas, y cómo decides llegar al objetivo final dependerá de ti, de cómo te guste jugar, del personaje elegido, etc. Pero hay mucho más: Monaco transcurre de manera realista y cómo bien sabemos todos en los robos de película siempre pasan “cosas”.

En Monaco puede pasar de todo. Los guardas y policías no tienen patrones fijos de movimiento, pueden haber civiles que sospecharán si te ven, hay teléfonos que suenan aleatoriamente y que te descubrirán, hay cámaras, perros, sistemas de hackeo… y todas esas variables pueden ayudarte de un modo u otro, o hacértelo difícil.

Generalmente el sigilo es lo mejor para lograr el objetivo. También tendrás que hacerlo lo más rápido que puedas y recogiendo el máximo de oro posible (al fin y al cabo sois ladrones). El oro reducirá el tiempo de la misión, y como hay rankings online siempre hay piques por ser el mejor ladrón.

No puedo olvidar el multijugador para hasta cuatro jugadores. Es bastante divertido asaltar un nivel jugando en equipo pero el juego se transforma. La meticulosidad del juego en solitario se rompe para crear una experiencia más loca y descontrolada. También es divertida, claro, pero digamos que Monaco es bastante diferente jugando en compañía.

Muy usable

Una de las mayores virtudes de Monaco es el control. Es sencillísimo jugar y meterse en la aventura porque la usabilidad es máxima. Necesitas el teclado para mover al personaje y el ratón para el resto de situaciones, solo hay dos botones para usar. Toda la interacción con el escenario se realiza “empujando” los objetos. Por ejemplo para abrir una puerta cerrada la empujas y una barra de tiempo te indica cuanto tardarás en hacerlo. Para hackear ordenadores lo mismo, para robar igual. El sistema es sencillo sí pero está tan bien integrado en la jugabilidad y es tan efectivo que es imposible sacarle defectos.

Las pocas armas que tienes y objetos que consigues se manejan con el ratón. Éste sirve para apuntar y disparar en todas direcciones.

Diseño rompedor

Lo que más impacta de Monaco es su particular diseño artístico que afecta directamente a la jugabilidad. El juego muestra el escenario en forma de plano de arquitectura, con una vista cenital perfecta y unos gráficos que están aplanados adrede. Es una realidad que tardas dos o tres niveles en acostumbrarte a este particular diseño visual. Es difícil, incluso incomprensible en las primeras partidas. La primera media hora de juego literalmente no sabes qué estás viendo.

Pero tras jugar un poco más todo empieza a tener sentido. Esos iconos misteriosos sabes para qué sirven, el mapa en negro incomprensible al principio se transforma en un plano lleno de pistas y señales, y los personajes que parecían “cuadradotes feos” empiezan a tener su personalidad. Todo encaja.

La música es otro detalle que añade personalidad a Monaco. Creada básicamente con piano le da un tinte de misterio mientras juegas, cuando eres descubierto el piano se acelera y se pone tenso de acuerdo a la nueva situación, para tranquilizarse al final cuando logras huir. Todo perfectamente sincronizado, es una delicia.

No es otro juego de robos más

Monaco es un excelente juego de infiltración y robos. Posiblemente es el mejor juego del género que puedes jugar y si eres fan de las películas de atracos encontrarás infinidad de homenajes a éstas. Jugablemente es un soplo de aire fresco, tanto para los ojos como para los dedos. Monaco te deja jugar libremente, impone unas ciertas normas generales pero la exploración y la experimentación están ahí, todo sea por lograr tu objetivo. Su sencillo control ayuda en toda esta labor. Lo único achacable es, quizá, lo repetitivo que puede llegar a ser el conjunto. No es un defecto en sí mismo, y el juego trata de añadir nuevas variables nivel tras nivel, pero aun así puede ser algo cansado repetir las mismas acciones una y otra vez. Por suerte, el diseño de niveles y la lograda curva de dificultad minimiza este detalle. No te dejes engañar por el extraño aspecto gráfico: Monaco merece mucho la pena.